virgin islands scene

Un maestro entra en juego con la eternidad; nunca sabrá a ciencia cierta, dónde se detendrá su influencia
-- Henry B. Adams
 

 

Viernes 11 de Marzo de 2005

La idea en la bellota

En una diminuta bellota no existe árbol alguno; pero sí existe en ella la idea, siempre presente, de árbol. La bellota no puede moverse por sí misma, ni pedir ayuda, ni siquiera pensar por sí sola, pero puede aferrarse a esa idea, y lo hace.

Cuando la diminuta bellota es vencida y enterrada por su entorno, comienza a expresar la idea. No se queja ni anhela más de lo que tiene, pero aprovecha lo que sí tiene para ascender y poner de manifiesto la idea, la idea de árbol que contiene en cada una de sus fibras.

Ante una fuerte tormenta no teme ni se esconde, sino que la aprovecha para continuar expresando la idea que tiene de un árbol poderoso. Cuando el sol abrasador golpea fuerte, la bellota toma esa energía y la aplica de manera productiva, transformando su idea en realidad.

Y poco a poco, célula a célula, la idea de árbol comienza a convertirse en árbol. Aparecen adversidades y desafíos, sin embargo esa idea persevera y el árbol que constituye su objetivo crece más grande y fuerte aún.

La idea en la bellota se convierte en un roble imponente. Lo hace utilizando solamente los recursos que casualmente llegan a ella. Tú tienes una enorme ventaja por sobre la bellota, porque puedes pensar, porque puedes aprender, puedes moverte y mover las cosas que te rodean. Sólo imagina, entonces, cuánto más maravillosamente puedes expresar tus propios sueños e ideas, aprovechando positivamente cualquier cosa que pueda cruzarse en tu camino.

— Gabriel Sandler

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©2005 Ralph S. Marston, Jr. - derechos para traducción al Español y su distribución mundial exclusivamente y en exclusividad para Gabriel Sandler. Todos los derechos reservados.